CHARRUA( uruguaya ,oriental o yorugua)------------------la primer CHARRUA( uruguaya ,oriental o yorugua) que fue jurado del Metropolitano de Tango y del Jurado Mundial ,por merito propio,ahora seleccionada como "maestra reconocida mundialmente",dara un Seminario de Alta Intensidad en el Mundial.No solo es futbol mundial el Uruguay."Tanguera Ilustre de Buenos Aires" "Condor de Oro de San Luis,Argentina....Quien es? L.L. pasion,voluntad y tecnica.Tecnica,voluntad y pasion.Abriendo caminos para Uruguay,embajadora cultural de este Paisito que es un gran Pais con mayuscula. -- Ver .The one,
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lunes, 24 de octubre de 2011

llegó una nueva tribu urbana: Los Turros “Los cumbieros usan ropa deportiva, tienen las zapatillas desatadas, se dejan el pelo más largo que nosotros"

llegó una nueva tribu urbana: Los Turros
“Los cumbieros usan ropa deportiva, tienen las zapatillas desatadas, se dejan el pelo más largo que nosotros", comparan los jóvenes


Los Turros (Foto: Perfil)Notas Relacionadas
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LOS WACHITURROS
Domingo, 23/10/2011 | 20:10 hs
“Ni cumbieros ni floggers” es el eslogan del grupo Los Wachiturros que le dio visibilidad a una nueva tribu urbana: los turros. Con remeras coloridas, piercings en la cara, cejas cortadas a navaja y un baile exótico pero fácil de recrear, esta tendencia parece cautivar a los adolescentes y desconcertar a todos los demás.

¿Pero qué son en el contexto de las tribus urbanas adolescentes? Los wachiturros son el resultado de la conciliación de los floggers y los cumbieros. Los turros son cumbieros en busca de ascenso social y que tienen una rigurosa preocupación por su estética (como los floggers). “Los floggers eran acosados por los cumbieros. Una vez que conciliaron las diferencias, se fusionaron con la creación de los turros”, aseguró la escritora María José Hooft, autora del libro Tribus urbanas: una guía para entender las subculturas juveniles de la actualidad.

Los especialistas consultados por PERFIL aseguraron que este fenómeno tiene fecha de vencimiento, pero los turros están en busca de un estilo propio y se muestran seguros. El Diario PERFIL se reunió con algunos de ellos. Explicaron lo que los distingue de otras tribus.

“Los cumbieros usan ropa deportiva, tienen las zapatillas desatadas, se dejan el pelo más largo que nosotros, bailan de otra manera y sólo escuchan cumbia. Los reggaetoneros usan pantalones y remeras más anchas y el pelo bien rapado”, dijo Jonathan Vitale, uno de los integrantes de otra banda turra en crecimiento llamada Parte Discoteca. Añadió: “Somos una mezcla de todo. Tenemos pantalones de rockeros, pelos que mezclan corte de reggaeton, aros, colores floggers y combinamos la música electrónica con otros ritmos”.

Cristian Oliva tiene 15 años y junto a otros chicos forma parte de la banda turra del barrio San José de Morón. “Los turros somos chicos sanos, no fumamos ni tomamos alcohol, sólo nos gusta la música y bailar para divertir a todas las familias” aseguró.

Exito. La banda Los Wachiturros está formada por cinco chicos de Morón que, sin siquiera haber aún editado un disco y con sólo un hit, se convirtieron en un boom en las redes sociales y portales de videos.

Brian, Memo, Kaká, Leíto y Gonzalo (el más grande, de 18 años) con un video casero mostraron al mundo cibernético su famoso “pasito turro” y casi de la noche a la mañana lograron más de 200 mil visitas. Muchos fans ya los imitan y después suben sus videos a YouTube, como en su momento lo hacían los floggers con su baile electrónico.

El interrogante es por qué esta banda convoca la atención de millones de adolescentes. Según el sociólogo e investigador del Instituto Gino Germani, Joaquín Linne, los nuevos referentes están vinculados con la industria del entretenimiento, son nativos digitales que están menos vinculados con instituciones tradicionales como la familia y la escuela (ver nota de opinión).
Con una postura crítica, el investigador en temática de violencia, juventud y drogas Fernando Osorio asegura que este furor carece de sustento.

“Son un puro aquí y ahora. No representan una experiencia revolucionaria ni se oponen al sistema. Existen porque sí y una vez que la sociedad toma de ellos lo que necesita, los desechará. Sólo requiere de sujetos que no entrenen un pensamiento crítico que los haga tomar conciencia del modo en que la posmodernidad consumista los esclaviza”, disparó.

En cambio, la investigadora en Ciencias Sociales del Conicet, Malvina Silba, autora de una investigación sobre el vínculo entre las juventudes populares y la cumbia en el Conurbano bonaerense, afirma que el surgimiento de las subculturas juveniles está ligado a una necesidad concreta:

“Los jóvenes quieren encontrar espacios de pertenencia en un universo social comandado por adultos que la mayor parte del tiempo los juzga, tilda sus acciones y elecciones culturales como inmaduras, faltos de valores e incluso de peligrosos”.

La aparición de Los Wachiturros en el programa de Susana Giménez pareciera haberlos consagrado públicamente. “Esa explosión mediática, luego de cumplir la secuencia de surgimiento, auge y decaimiento, dejará su lugar a otro que se presentará a su vez como portador de otra novedad y por lo tanto será generador de una nueva tribu juvenil”, concluyó Silba. Los propios turros son conscientes de que tienen fecha de vencimiento pero no se resignan: “Haremos lo posible por sacar otro éxito y durar”, dijeron.
ELINTRANSIGENTE

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lunes, 25 de agosto de 2008

Tribus urbanas en Montevideo

Tribus urbanas en Montevideo

Este revelador trabajo colectivo coordinado por Verónica Filardo propone reflexionar en torno a un conjunto de fenómenos urbanos típicamente uruguayos, que atañen directamente a la construcción de novedosos marcos culturales contemporáneos. Las denominadas "nuevas tribus urbanas" emergieron en Montevideo en los años ochenta, alcanzando su apogeo una década después en el paisaje ciudadano. Incluso, el concepto "tribu urbana", idóneo para observar y examinar un conjunto de fenómenos que están ocurriendo en el mundo, alude a nuevas modalidades de socialización, de agrupamiento y de apropiación de la ciudad por parte de los jóvenes.

Este trabajo, realizado con rigor y sensibilidad por un grupo de jóvenes estudiantes avanzados de sociología, nos permite aproximarnos al conocimiento de los electrónicos, los skaters, los hardcore punk, los malabares, las agrupaciones de tamboriles, los hip hopers y otras corrientes juveniles montevideanas. La observación de estos cuadros humanos nos sugiere asomarnos a una ciudad que devela transformaciones significativas de las formas en que se construyen los territorios culturales y quiebres generacionales, que los montevideanos o bien no están en condiciones de "digerir" o simplemente aceptan, sin alcanzar a dimensionar su proyección y efecto transformador de la siempre compleja trama social.

Los nuevos fenómenos estudiados en esta obra no sólo refieren a las conductas de los jóvenes, sino a sus propuestas de interacción social y consolidación de identidades. La investigación permite, asimismo, abrir un provocador abanico de preguntas sobre las denominadas "tribus urbanas": ¿forman parte de la sociedad? ¿La transforman? ¿Se insertan en ella? ¿Se integran o se excluyen? Entre los múltiples tópicos analizados que atañen a la identidad de estos montevideanos, se menciona, por ejemplo, el uso del pelo y otros rasgos distintivos. También se aborda todo lo atinente a la renovada tradición de tomar mate y la predilección por la música electrónica que, sin bien no es novedosa, igualmente constituye un rasgo muy particular. El ensayo refiere, en otro de sus capítulos, a la cultura harcore punk, un fenómeno ciertamente fascinante pero no siempre adecuadamente comprendido por el colectivo social.

Otro de los temas abordados con rigor técnico y profundidad, alude al habitual dominio de los espacios públicos, con la presencia de malabarismos y otras destrezas en plena vía pública. Naturalmente, este fenómeno concreto, en muchos casos, es una directa derivación de una situación social de desocupación. Este ensayo colectivo, en el cual participaron dieciocho estudiantes, comparta una minuciosa radiografía de la sociedad urbana de la posmodernidad. "Tribunas urbanas en Montevideo" no se limita meramente a la descripción, sino que aporta también un análisis de lo que sucede con los jóvenes, con su forma de agruparse, con sus mecanismos de producción cultural, así como sus rutinas y costumbres. Los autores, en tanto jóvenes y a la vez estudiantes, demuestran inteligencia y sensibilidad para analizar el conjunto de estos procesos particulares, que suceden en un espacio físico que ha sufrido profundos cambios ambientales. La obra nos permite también confrontarnos a algunos de los problemas sociales que afectan a las nuevas generaciones, habitualmente relegadas, marginadas de los procesos de decisión, segregadas y hasta devaluadas en sus derechos civiles y ciudadanos. "Tribus urbanas en Montevideo" es un plausible esfuerzo por observar y analizar procesos que suelen pasar inadvertidos para la opinión pública, por la contumaz indiferencia de los medios de difusión.

El trabajo resulta por demás revelador, no sólo por la descripción de las conductas de los protagonistas de estos procesos, sino también por sus profundas connotaciones sociales y hasta culturales. Demuestra que, a su modo, los jóvenes pueden ser protagonistas pese a la actitud excluyente de los adultos.

(Editorial Trilce)