CHARRUA( uruguaya ,oriental o yorugua)------------------la primer CHARRUA( uruguaya ,oriental o yorugua) que fue jurado del Metropolitano de Tango y del Jurado Mundial ,por merito propio,ahora seleccionada como "maestra reconocida mundialmente",dara un Seminario de Alta Intensidad en el Mundial.No solo es futbol mundial el Uruguay."Tanguera Ilustre de Buenos Aires" "Condor de Oro de San Luis,Argentina....Quien es? L.L. pasion,voluntad y tecnica.Tecnica,voluntad y pasion.Abriendo caminos para Uruguay,embajadora cultural de este Paisito que es un gran Pais con mayuscula. -- Ver .The one,
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lunes, 7 de enero de 2013

FLAVIA PINTOS,GARDEL,JULIO SOSA,BOCCA.HINCAPIE,COLOMBIA

Sábado Show FLAVIA PINTOS http://www.elpais.com.uy/ -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- BALLET DE BLANCO Julio Bocca en Uruguay ...............................................................................................................Aula de Especialización Fotográfica http://www.photodom.com/member/kubeto — Nacho Kamenov PAQUITO RIVERA.BY Marcelo Umpiérrez @emekavoces #FestivalJazzInternacional #ElSosiego Punta del Este Gardel Montevideo by marcelo umpierrez Portal Pedrense Hace 10 horas Aprobado para que aparezca en la biografía [AYER Y HOY] MONUMENTO A JULIO SOSA “EL VARÓN DEL TANGO”... — con Todo Tango Uruguay, Tangouruguayo Uruguay y Heber Korazan. Etiquetar fotoAñadir lugar Me gusta · · Dejar de seguir esta publicación · Compartir A Portal Pedrense y otras 52 personas más les gusta esto. Se ha compartido 16 veces Ver los 30 comentarios Mara Martinez QUE ESTA ENJAULADO Hace 3 horas · Me gusta Pose Pecoche bueno señoras si el contenido de estas criticas tienen algo mas ...a sacarse las caretas...pero dejen descansar en paz a Julio Sosa...cuantas fotos tienen ustedes al lado de este monumento con o sin rejas??? ya que son tan pedrenses y adoradores del varon del tango?? yo tengo varias ...si el tenor de las criticas tienen otro tenor a llorar al cuartito Hace 2 horas · Me gusta · 1 Elizabeth García Vignoles Quedó feo, pero bueno... Hace 23 minutos · Me gusta Beatriz Elba Merinero Machin Pensar que Julio, cuando cantaba Cambalache lo interpretaba con tanto sentimiento!!! es verdad, Las Piedras. del paisito tan querido se ha puesto tan mal como todas las grandes ciudades... Espero que no le hagan más daño al Varón... Mi hijo con trapo rejilla hace dos años limpió el monumento, le tiraron huevos... y saben me dolió. y mucho... porque no se debe dañar, y agredir así al Patrimonio es triste... Hace 14 minutos · Me gusta Beatriz Elba Merinero Machin Soy la madre del Coleccionista Museo Julio Sosa, de Argentina y como me interesa todo lo del Varón, porque conozco Las Piedras y su gente es que explico por que les escribo... ya mis amigos me dijeron que por las noches ya no es lo mismo que antes.... Abrazo Tanguero de Dos Orillas... En FB: Fans de Julio Sosa y Julio Sosa -- www-museojuliososa.com.ar - pasen y vean algo de la Colección... y conocerán a uno de sus nietos y a mi hijo... Hace 8 minutos · Me gusta Beatriz Elba Merinero Machin www.museojuliososa.com.ar Hace 8 minutos · Me gusta · 1 BALLET COLOMBIA.Sergio A. Hincapié V. ha añadido 3 fotos nuevas al álbum "MÁS BIEN...BAILA, BAILA INCANSABLEMENTE". Ya no me gusta · · Compartir · Hace 6 minutos · A ti, Sergio A. Hincapié V. y otras 12 personas más os gusta esto. Nora Pedro HERMOSO !!!! 14 de septiembre de 2012 a la(s) 10:02 · Me gusta · 1 Negra Alzate sergio ese eres tu ahhhh

jueves, 30 de septiembre de 2010

El Deliberativo Departamental hizo saber

El Deliberativo Departamental hizo saber su voluntad a la Intendencia de Montevideo para que se le otorgue a los músicos de tango Luis Di Matteo y Héctor Ulises Passarellla; y al “historiador del tango” Boris Puga, a cada uno, la distinción de “Ciudadano Ilustre de Montevideo”.
23.09.10

Placa a Carlos Gardel
El Deliberativo Comunal facultó a la Intendencia de Montevideo para que autorice a la Federación Uruguaya del Tango (FUTANGO) colocar una placa en el monumento a Carlos Gardel, con motivo de los 75 años de su desaparición física, ubicado en la Peatonal Curuguaty y la calle Carlos Gardel. La placa lucirá la siguiente inscripción: “FUTANGO A CARLOS GARDEL MÁXIMO INTERPRETE DE LA CANCIÓN DE LOS PUEBLOS RIOPLATENSES, EN LOS 75 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN FÍSICA PERDURANDO LA VIGENCIA ARTÍSTICA EN EL MUNDO “DÍA DEL CANTOR NACIONAL DE TODAS LAS DISIPLINAS” (Ley Nº 17.536) FEDERACIÓN URUGUAYA DEL TANGO 1935 – 24 DE JUNIO – 2010”
23.09.10


La Junta Departamental de Montevideo auspiciará las siguientes actividades: • el homenaje al músico Pablo Estramín, a realizarse el día 30 de setiembre de 2010 en el Teatro Solís • la creación de un premio acciones humanitarias destacadas, iniciativa de la señora Prof. Selva Lena, que se denominará “Montevideo”. • los festejos del 176º Aniversario de la Fundación d la Villa del Cerro a llevarse a cabo desde el día 4 de setiembre a cargo de la Comisión Honoraria de dicha celebración.
02.09.10

Homenaje a Juan D`Arienzo
El día 8 de diciembre, la Junta Departamental de Montevideo realizará un Acto de Homenaje al músico y director de orquesta de tango argentino, Juan D`Arienzo, al celebrarse el 110º aniversario de su nacimiento.
02.09.10

.
http://www.juntamvd.gub.uy/es/comunicados-de-prensa/archivo/2010/09/index.html?1

viernes, 26 de junio de 2009

Gardel

Gardel
Enviado por: "MARIA FOTI" anni30@rogers.com
Mié, 24 de Jun, 2009 8:25 pm


Hoy hace 74 años de la muerte de Gardel, dia de duelo para nosotros los
tangueros, pero pienso que no hay tal duelo pues desde ese momento se hizo
inmortal como nuestro Procer el Gral. Artigas a quienes me inclino al hacer
memoria. Tenia 5 añitos pero lo recuerdo como si fuera hoy, cuando radio Fenix
dio la noticia,desde ese momento a esta radio le habian puesto la Viuda de
Gardel.
Ahora me estoy acordando alguno de Uds. recuerda cual era la Fada Radio?, no
estoy segura si era la radio CX 42 la radio de los Malmierca o la CX 22
Universal. Linda pregunta no? A lo mejor me llega alguna respuesta. Maria Ines
En el aniversario de Gardel
Enviado por: "Tomas Miller" TOMASMILLER@telefonica.net tomasmiller
Jue, 25 de Jun, 2009 3:36 pm


De El Oriental he recibido el mensaje que transcribo abajo sobre las nuevas
investigaciones relacionadas con "el zorzal criollo". Creo que, aparte de
reivindicar la verdad sobre su origen en este nuevo aniversario de Gardel
tenemos que detenernos a meditar sobre las consecuencias de que su lugar de
procedencia sea -y una parte fundamental de sus años formativos haya
transcurrido en- el centro de nuestra república: Tacuarembó. Concretamente,
creo que los estudiosos del tango no han valorado suficientemente hasta
ahora la contribución del sentimiento gaucho oriental (esa mezcla especial
de sangre negra, guaraní y blanca "torcida" -que según algunos es lo que
quiere decir el término "gaucho"- que alcanza su máxima expresión
precisamente en Tacuarembó) a la génesis de este género musical en los
ranchos donde se hacían los bailongos y se divertía la gente de los
arrabales, en esa zona caótica y anárquica que no es ni campo ni ciudad, en
el siglo 19. Y la familia de Gardel -el coronel Escayola y su madre, en
particular- pueden verse como ejemplos inmejorables de esos blancos
"torcidos", en mi modesta opinión. Pienso que los estudiosos podrían
analizar, además de los datos históricos sobre Gardel, los indicios que
ofrecen las letras de sus canciones, los temas que elegía cantar, que
entiendo reflejan muy bien los "tropos" característicos de Tacuarembó y del
"país frontera".

Tomás Miller

CARLOS GARDEL – EL HOMBRE

http://www.geomundo s.com/cultura/ gardeloriental/

Tenemos el gusto de informarles de la apertura de una nueva página sobre el
“período oscuro” de la vida de Carlos Gardel, donde se exponen los trabajos
de investigación y la documentación encontrada por la Sra Martina Iñiguez.

La trayectoria artística de Carlos Gardel es ampliamente conocida y fue
abundantemente publicitada en los medios de la época.

En cambio el misterio de su origen no ha podido todavía ser completamente
desentrañado.

La autora indaga en facetas que aún no habían sido transitados por otros
investigadores y penetra en los intersticios de la historia oculta del
“Zorzal criollo”, manteniendo una objetividad que le permite desprenderse de
las fantasías creadas por uno u otro mito.

No soslaya el cuidado, típico de todos los hijos naturales, con que el
propio Gardel se aplicó desde niño a dar pistas falsas sobre su
origen —nombres de padres inventados, lugares y fechas de nacimiento
diversos, etc. en lo que parece un desesperado intento por evitar la
vergüenza y el destierro a ese triste escalafón social que nuestra sociedad
reserva al “guacho”.

NUEVA PÁGINA SOBRE CARLOS GARDEL– cronología actualizada del período
1882-1911 – Martina Iñiguez

http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/

Carlos Gardel: "Ya que insiste... uruguayo, nacido en Tacuarembó" -
Biografía oculta - Cronología gardeliana entre 1882 y 1911 - Documentación
respaldatoria

Pueden verse ya en ella las siguientes notas:
CARLOS GARDEL
- - - - CRONOLOGÍA GARDELIANA - Entre 1882 y 1911- - - -
Realizada en base a las últimas y más completas investigaciones sobre el
Zorzal y sus familias adoptivas y biológicas.

ANAÏS BEAUX – FORTUNATO MUÑIZ – Testigos vedados
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ httpsitesgooglec omsiteeluruguayo carlosgardel/ anaiex-beaux- --fortunato- muniz---testigos -vedados

LA VERDADERA ESCOLARIDAD DE CARLOS GARDEL
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ la-verdadera- escolaridad- de-carlos- gardel

ALGO MÁS SOBRE CARLITOS ESCOLAR - Walter Celina
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ la-verdadera- escolaridad- de-carlos- gardel/algo- mas-sobre- carlitos- escolar-- -walter-celina

Charles Romuald Gardes - su escolaridad
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ la-verdadera- escolaridad- de-carlos- gardel/charles- romuald-gardes- --su-escolaridad

Gardel nunca asistió al Colegio Salesiano Pío IX
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ fantasias- y-falsedades/ fantasias- y-falsedades

La falsa asistencia de Gardel al Colegio Pío IX
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ fantasias- y-falsedades/ fantasias- y-falsedades/ la-falsa- asitencia- de-gardel- al-colegio- pioix

MANIPULACIÓN DE JUAN CARLOS ESTEBAN - Sobre la documentación oficial
uruguaya de Carlos Gardel
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ fantasias- y-falsedades/ fantasias- y-falsedades/ manipulacion- de-juan-carlos- esteban

Revista "LA CANCIÓN MODERNA" Año 1936 – Las contradictorias declaraciones de
Berta Gardes
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ fantasias- y-falsedades/ revista-la- cancion-moderna- ano-1936

HÉCTOR ERNIÉ - Otro artífice de la fábula francesista
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ fantasias- y-falsedades/ hector-ernie- --otro-artifice- de-la-fabula- francesista

CARLOS GARDEL - CARLOS ESCAYOLA
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ carlos-gardel- carlos-escayola

CARLOS ESCAYOLA – NECROLÓGICAS
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ carlos-gardel- carlos-escayola/ carlos-escayola- --necrologicas

CARLOS ESCAYOLA DESCANSA EN EL PANTEÓN DE TACUAREMBÓ
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ carlos-gardel- carlos-escayola/ carlos-escayola- descansa- en-el-panteon- de-tacuarembo

MARIA LELIA OLIVA SGHIRLA, madre de Carlos Gardel
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ carlos-gardel- carlos-escayola/ maria-lelia- oliva

JUAN ESCAYOLA - Abuelo de Gardel - Sus raíces en el Durazno
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ carlos-gardel- carlos-escayola/ juan-escayola- --abuelo- de-gardel- --sus-raices- en-el-durazno

Manuela Bentos
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ manuela-bentos

TACUAREMBÓ - Tacuarembó no vive de Carlos Gardel, sino que honra a su más
famoso hijo.
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ httpsitesgooglec omsiteeluruguayo carlosgardel/ tacuarembo

ROMUALDO LÓPEZ - El verdadero padre de Charles Romuald Gardes
http://sites. google.com/ site/eluruguayoc arlosgardel/ la-verdadera- escolaridad- de-carlos- gardel/charles- romuald-gardes- --su-escolaridad /el-verdadero- padre-de- charles-romuald- gardes

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El Oriental
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Link recomendado
http://www.uruguayinforme.com/news/26062009/26062009_legaskue.php

miércoles, 6 de mayo de 2009

me gustan Laura Legazcue,Zoto,Copes,La Cumparsita,Julio Sosa,Gardel,Sur,Cambalacha,Tinta Roja,Matos Rodriguez,Discepolo

Perfil de Carlitos Tango
soy fan del tango clasico y del electronico,me gustan Laura Legazcue,Zoto,Copes,La Cumparsita,Julio Sosa,Gardel,Sur,Cambalacha,Tinta Roja,Matos Rodriguez,Discepolo

miércoles, 8 de octubre de 2008

Gardel,SU VIDA AMOROSA

SU VIDA AMOROSA



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En buenos Aires es el preferido de madame Jeanne, dueña de un bar de camareras. Era también amante predilecto de la Ritana, esposa de un francés promotor de espectáculos en locales donde Gardel era habitué. Isabel del Valle sostiene que Jeanne y la Ritana serían la misma persona, que solía regalarle a su amante trajes de idéntico corte a los que usaba su marido.

Isabel del Valle es la única relación amorosa no desmentida ni escondida que se le conoce, ya que frecuentaba con ella distintos lugares nocturnos. El primer encuentro entre ambos tuvo lugar hacia 1920; Isabel no había cumplido 14, y según el propio Gardel le confesó, le llevaba 20 años. Gardel iba acompañado de un pariente de ella, quien expresó al cantor que la madre de Isabel era experta en “paella a la valenciana”. Al día siguiente, Gardel se presentó en su casa con todos los ingredientes necesarios para preparar dicho plato, y poco después nació el amor que terminó definitivamente en Medellín. Se ha hablado de una boda entre Gardel y la del Valle hacia 1925, que Isabel niega, aunque hay algunos elementos que la avalarían. De todos modos, de haber existido esta boda, se presume fue disuelta o anulada posteriormente, ello justificaría la no protesta de Isabel como heredera al morir Gardel.

Se le conoce además una escabrosa relación en París con una sexagenaria, la baronesa inglesa Sally de Wakefield, conocida en el ambiente como “Madame Cheseterfield” por ser dueña de la fábrica de cigarrillos “Craven”, que fue quien le financió sus primeras películas en Francia además de regalarle un imponente auto negro –Gardel aprendió a manejar en Francia-. Toda la colonia de habla hispánica veía con malos ojos la relación, ya que Gardel visiblemente vivía a sus expensas, motivando se le endilgara con el mote de “cafisho” como crítica.

Además resultaba común se le atribuyeran romances con sus compañeras de película. Así, Terig Tucci, hablando de la vida del cantor en Estados Unidos, lo menciona como “enamorado de Mona Maris”, compañera del film “Cuesta Abajo”. Hablando sobre el cantor, la destacada actriz reconoció que Gardel tenía “una seducción natural fuera de lo común, una atracción animal indescriptible” . Otro ejemplo fue el caso con Rosita Moreno, compañera en “Tango Bar”.

Pero en la contracara, y acaso para crear un misterio y una contradicción más en la personalidad de Gardel, se le reprochó también falta de virilidad, según aparentes declaraciones de su querido guitarrista Barbieri, ello nació del despecho de Aguilar, rechazado por una mujer que sólo deseaba el amor del cantor.



Publicado por Cesar Maciú para AireS De BaireS
prensa y comunicación
airesdebaires@ gmail.com

Para el grupo yahoo CESARMACIU
http://ar.groups. yahoo.com/ group/cesarmaciu

lunes, 15 de septiembre de 2008

"Carlos Gardel" Ver detalles del contacto Para: amado.lafuente@speedy.com.ar

"Carlos Gardel" Ver detalles del contacto Para: amado.lafuente@speedy.com.ar
-----Adjunto en línea a continuación-----

Si no desea seguir recibiendo estas actualizaciones, por favor, reenvíenos el correo poniendo REMOVER en el asunto.



Actualización

http://www.geomundos.com/cultura/gardeloriental/



ANTONIO SUMAJE - Llamativa diferencia entre la falta de apego de Carlos Gardel a la "supuesta" casa natal de Toulouse y la siempre cariñosa mención de la casa de la calle Uruguay de Buenos Aires.

--
El Oriental ------------------------------------------------------------------
Alcira Garido 15 5965 6626
Gabriel Cygielnik 15 6553 3233
garidocygielnik@gmail.com
www.garidocygielnik.com.ar
www.myspace.com/garidocygielnik
Antonio Sumaje - "El Aviador"lunes, 15 de septiembre de 2008, 09:23 am
De: Este remitente está verificado por DomainKeys

jueves, 14 de agosto de 2008

BORGES NO NACIO EN URUGUAY AUNQUE LO AMABA Y YO LO ADMIRO

BORGES NO NACIO EN URUGUAY AUNQUE LO AMABA Y YO LO ADMIRO
Lo importante no es tener un coterraneo sino merecerlo.
Asi pasa con Gardel,que se escucha tan poco aqui...radio Clarin y alguna otra fugaz.
Debemos confesar que los argentinos se lo merecen.
Pasa con Borges.
A quien la gente lee poco y deberia leer mucho mas para no confundirse
En especial ese cuento Funes lo interpretan en forma subjetiva muchos uruguayos:
"Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos

**Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño:

**
¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco Berro. La voz era aguda, burlona.
******
Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos
*****
ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”,
********
el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor
****"
Es una obra literaria ,debe juzgarse asi,no como historia.
Viva el genio de Borges.

Mto Amilcar Legazcue
(en El Pais Celeste y Blanco)
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Funes El Memorioso
(Artificios, 1944;
Ficciones, 1944)
Jorge Luis Borges
(1899–1986)





Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzador. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño: Funes no dijo esas injuriosas palabras, pero de un modo suficiente me consta que yo representaba para él esas desventuras. Pedro Leandro Ipuche ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres; “Un Zarathustra cimarrón y vernáculo”; no lo discuto, pero no hay que olvidar que era también un compadrito de Fray Bentos, con ciertas incurables limitaciones.
Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos. Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y ésa no era la única circunstancia de mi felicidad. Después de un día bochornoso, una enorme tormenta color pizarra había escondido el cielo. La alentaba el viento del Sur, ya se enloquecían los árboles; yo tenía el temor (la esperanza) de que nos sorprendiera en un descampado el agua elemental. Corrimos una especie de carrera con la tormenta. Entramos en un callejón que se ahondaba entre dos veredas altísimas de ladrillo. Había oscurecido de golpe; oí rápidos y casi secretos pasos en lo alto; alcé los ojos y .vi un muchacho que corría por la estrecha y rota vereda como por una estrecha y rota pared. Recuerdo la bombacha, las alpargatas, recuerdo el cigarrillo en el duro rostro, contra el nubarrón ya sin límites. Bernardo le gritó imprevisiblemente: ¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco. La voz era aguda, burlona.
Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención si no lo hubiera recalcado mi primo, a quien estimulaban (creo) cierto orgullo local, y el deseo de mostrarse indiferente a la réplica tripartita del otro.
Me dijo que el muchacho del callejón era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj. Agregó que era hijo de una planchadora del pueblo, María Clementina Funes, y que algunos decían que su padre era un médico del saladero, un inglés O'Connor, y otros un domador o rastreador del departamento del Salto. Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles.
Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el “cronométrico Funes”. Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. Recuerdo la impresión de incómoda magia que la noticia me produjo: la única vez que yo lo vi, veníamos a caballo de San Francisco y él andaba en un lugar alto; el hecho, en boca de mi primo Bernardo, tenía mucho de sueño elaborado con elementos anteriores. Me dijeron que no se movía del catre, puestos los ojos en.la higuera del fondo o en una telaraña. En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado... Dos veces lo vi atrás de la reja, que burdamente recalcaba su condición de eterno prisionero: una, inmóvil, con los ojos cerrados; otra, inmóvil también, absorto en la contemplación de un oloroso gajo de santonina.
No sin alguna vanagloria yo había iniciado en aquel tiempo el estudio metódico del latin. Mi valija incluía el De viris illustribus de Lhomond, el Thesaurus de Quicherat, los comentarios de Julio César y un volumen impar de la Naturalis historia de Plinio, que excedía (y sigue excediendo) mis módicas virtudes de latinista. Todo se propala en un pueblo chico; Ireneo, en su rancho de las orillas, no tardó en enterarse del arribo de esos libros anómalos. Me dirigió una carta florida y ceremoniosa, en la que recordaba nuestro encuentro, desdichadamente fugaz, “del día siete de febrero del año ochenta y cuatro”, ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”, y me solicitaba el préstamo de cualquiera de los volúmenes, acompañado de un diccionario “para la buena inteligencia del texto original, porque todavía ignoro el latín”. Prometía devolverlos en buen estado, casi inmediatamente. La letra era perfecta, muy perfilada; la ortografía, del tipo que Andrés Bello preconizó: i por y, j por g. Al principio, temí naturalmente una broma. Mis primos me aseguraron que no, que eran cosas de Ireneo. No supe si atribuir a descaro, a ignorancia o a estupidez la idea de que el arduo latín no requería más instrumento que un diccionario; para desengañarlo con plenitud le mandé el Gradus ad Parnassum de Quicherat. y la obra de Plinio:
El catorce de febrero me telegrafiaron de Buenos Aires que volviera inmediatamente, porque mi padre no estaba “nada bien”. Dios me perdone; el prestigio de ser el destinatario de un telegrama urgente, el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor. Al hacer la valija, noté que me faltaban el Gradus y el primer tomo de la Naturalis historia. El “Saturno” zarpaba al día siguiente, por la mañana; esa noche, después de cenar, me encaminé a casa de Funes. Me asombró que la noche fuera no menos pesada que el día.
En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque Ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela. Atravesé el patio de baldosa, el corredorcito; llegué al segundo patio. Había una parra; la oscuridad pudo parecerme total. Oí de pronto la alta y burlona voz de Ireneo. Esa voz hablaba en latín; esa voz (que venía de la tiniebla) articulaba con moroso deleite un discurso o plegaria o incantación. Resonaron las sílabas romanas en el patio de tierra; mi temor las creía indescifrables, interminables; después, en el enorme diálogo de esa noche, supe que formaban el primer párrafo del vigésimocuarto capítulo del libro séptimo de la Naturalis historia. La materia de ese capítulo es la memoria; las palabras últimas fueron ut nihil non usdem verbis redderetur auditum.
Sin el menor cambio de voz, Ireneo me dijo que pasara. Estaba en el catre, fumando. Me parece que no le vi la cara hasta el alba; creo rememorar el ascua momentánea del cigarrillo. La pieza olía vagamente a humedad. Me senté; repetí la historia del telegrama y de la enfermedad de mi padre. Arribo, ahora, al más dificil punto de mi relato. Este (bueno es que ya lo sepa el lector) no tiene otro argumento que ese diálogo de hace ya medio siglo. No trataré de reproducir sus palabras, irrecuperables ahora. Prefiero resumir con veracidad las muchas cosas que me dijo Ireneo. El estilo indirecto es remoto y débil; yo sé que sacrifico la eficacia de mi relato; que mis lectores se imaginen los entrecortados períodos que me abrumaron esa noche.
Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitrídates Eupator, que administraba la justicia en los 22 idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez. Con evidente buena fe se maravilló de que tales casos maravillaran. Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles.
Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como 1a vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoría, señor, es como vacíadero de basuras. Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo.
Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquel tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosímil y hasta increíble que nadie hiciera un experimento con Funes. Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos in—mortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo.
La voz de Funes, desde la oscuridad, seguía hablando..
Me dijo que hacia 1886 había discurrido un sistema original de numeración y que en muy pocos días había rebasado el veinticuatro mil. No lo había escrito, porque lo pensado una sola vez ya no podía borrársele. Su primer estímulo, creo, fue el desagrado de que los treinta y tres orientales requirieran dos signos y tres palabras, en lugar de una sola palabra y un solo signo. Aplicó luego ese disparatado principio a los otros números. En lugar de siete mil trece, decía (por ejemplo) Máximo Pérez; en lugar de siete mil catorce, El Ferrocarril; otros números eran Luis Melián Lafinur, Olimar, azufre, los bastos, la ballena, gas, 1a caldera, Napoleón, Agustín vedia. En lugar de quinientos, decía nueve. Cada palabra tenía un signo particular, una especie marca; las últimas muy complicadas... Yo traté explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario sistema numeración. Le dije decir 365 tres centenas, seis decenas, cinco unidades; análisis no existe en los “números” El Negro Timoteo o manta de carne. Funes no me entendió o no quiso entenderme.
Locke, siglo XVII, postuló (y reprobó) idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez.
Los dos proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para serie natural de los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo) son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes. Éste, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente). Su propia cara en el espejo, sus propias manos, lo sorprendían cada vez. Refiere Swift que el emperador de Lilliput discernía el movimiento del minutero; Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso. Babilonia, Londres y Nueva York han abrumado con feroz esplendor la imaginación de los hombres; nadie, en sus torres populosas o en sus avenidas urgentes, ha sentido el calor y la presión de una realidad tan infatigable como la que día y noche convergía sobre el infeliz Ireneo, en su pobre arrabal sudamericano. Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo; Funes, de espaldas en el catre, en la sombra, se figuraba cada grieta y cada moldura de las casas precisas que lo rodeaban. (Repito que el menos importante de sus recuerdos era más minucios y más vivo que nuestra percepción de un goce físico o de un tormento físico.) Hacia el Este, en un trecho no amanzanado, había casas nuevas, desconocidas. Funes las imaginaba negras, compactas, hechas de tiniebla homogénea; en esa dirección volvía la cara para dormir. También solía imaginarse en el fondo del río, mecido y anulado por la corriente.
Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.
La recelosa claridad de la madrugada entró por el patio de tierra.
Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles.
Ireneo Funes murió en 1889, de una congestión pulmonar.


1942



El 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, nace en Buenos Aires Jorge Luis Borges en casa de Isidoro Acevedo, su abuelo paterno. Es bilingüe desde su infancia y aprenderá a leer en inglés antes que en castellano por influencia de su abuela materna de origen inglés.
Georgie, como es llamado en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a su padre que quería ser escritor. A los siete años escribe en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio del Quijote; a los nueve traduce del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde.
En 1914, y debido a su ceguera casi total, el padre se jubila y decide pasar una temporada con la familia en Europa. Debido a la guerra, se instalan en Ginebra donde Gerorgie escribirá algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918). Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino. Pronto empezará a publicar poemas y manifiestos en la prensa literaria de España, donde reside desde 1919 hasta 1921, año en que los Borges regresan a Buenos Aires. El joven poeta redescubre su ciudad natal, sobre todo los suburbios del Sur, poblados de compadritos. Empieza a escribir poemas sobre este descubrimiento(1), publicando su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires (1923). Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924, publicará algunas revistas literarias y con dos libros más, Luna de enfrente e Inquisiciones, establecerá ya en 1925 su reputación de jefe de la más joven vanguardia.
En los treinta años siguientes, Georgie se transforma en Borges; es decir: en uno de los más brillantes y más polémicos escritores de nuestra América. Cansado del ultraísmo (escuela experimental de poesía que se desarrolló a partir del cubismo y futurismo) que él mismo había traído de España, intenta fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad. Escribe cuentos y poemas sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre fatales peleas de cuchillo ("Hombre de la esquina rosada" (2),"El Puñal"(3)). Pronto se cansará también de este ismo y empezará a especular por escrito sobre la narrativa fantástica o mágica, hasta punto de producir durante dos décadas, 1930-1950, algunas de las más extraordinarias ficciones de este siglo (4) (Historia universal de la infamia,1935; Ficciones, 1935-1944; El Aleph, 1949; entre otros).
En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, y que será el comienzo de su reputación en todo el mundo occidental. Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros numerosísimos premios y títulos.
Una encuesta mundial publicada en 1970 por el Corriere della Sera revela que Borges obtiene allí más votos como candidato al Premio Nobel que Solzhenitsyn, a quien la Academia Sueca distinguirá ese año.
El 27 de Marzo de 1983 publica en el diario La Nación de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Preguntado tiempo más tarde sobre por qué no se había suicidado en la fecha anunciada, contesta lisamente: "Por cobardía". Ese mismo año la Academia sueca otorga el Premio Nobel a William Golding; uno de los académicos denuncia la mediocridad de la elección. Todos siguen preguntándose por qué Borges es sistemáticamente soslayado. El premio a Golding parece dar la razón a los que dudan de que los académicos suecos sepan realmente leer.
Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.

(adaptado del libro "Ficcionario" de Emir Rodríguez Monega)

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